Escribimos este artículo de opinión, para alertar a los lectores sobre las opiniones falsas vertidas sobre profesionales de la salud en Internet. En concreto, nos vamos a centrar en las opiniones positivas de las que presumen algunos profesionales.

Para nosotros, era algo normal que, a pesar de tantos años de presencia en Internet, apenas ningún paciente nos había evaluado en Internet, ni positiva ni negativamente. Nuestra primera web data del año 2003, y registramos el dominio psicologosenmadrid.com en el año 2007. Después de cientos, miles, varios miles, de pacientes, atendidos en consulta, en hospitales, en centros, son muchos los agradecimientos personales recibidos, y también alguna queja, por supuesto. No somos perfectos, y aunque tratamos de mejorar cada día, siempre podemos cometer errores. Como diría Lacan, todos estamos sometidos a la castración. Pero estas muestras, tanto de cariño como de enojo, siempre se circunscribían al ámbito privado, a la intimidad de la consulta terapeutica. La profesión del psicólogo se basa en un pilar fundamental, la confianza y el secreto profesional, secreto para los secretos de cada uno de nosotros.

Tampoco hemos puesto en marcha campañas de marketing en la red, si bien, por el mero hecho de estar ahí, de tener una web, sería lógico pensar que alguno de tantos de nuestros pacientes se hubiera acordado de nosotros. Sospechabamos, por tanto, que algún mecanismo extraño operaba para que ciertos centros y profesionales con presencia en Internet, de la noche a la mañana, como por arte de magia, contaran con varias decenas, y en algunos casos, cientos, de opiniones positivas, maravillosas. Tampoco es que nos importara.

La respuesta a esta situación,  y el motivo de escribir esta pequeña reflexión, vino en forma de ofrecimiento de posicionamiento en la red, por parte de una empresa que no vamos a nombrar. Entre el paquete ofertado, además de prometernos estar posicionados muy bien en Google, se encontraba un número determinado de opiniones favorables en los principales directorios del ramo. Por supuesto, todas estas opiniones iban a ser falsas. Lo último que ibamos a hacer era pedir a nadie que opinara de nosotros. Qué lástima. Así funciona el negocio.

En este mundo actual, en el que todo se compra y se vende, y nos fiamos de las opiniones de los demás para contratar productos y servicios, no está de más mantenerse alerta y sospechar. Resulta bastante triste que se puedan poner en marcha campañas para acreditar con dinero lo que no se puede ofrecer con un buen servicio. Y también, a la inversa, somos conscientes de que se puede poner una campaña en marcha para aniquilar a la competencia, a través de opiniones falsas. No solo los hackers rusos, desde la sombra, desde la intimidad de operar desde un país remoto, se dedican a alterar el funcionamiento normal de la sociedad de la información. El enemigo también está cerca de nosotros.

 

 

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