El Instituto Nacional de Estadística informó a principios de este año 2014 que los muertos en accidente de tráfico descendieron un 9,5%, mientras que los fallecidos por suicidio aumentaron un 11,3%.

Los datos anteriores corresponden a los análisis realizados sobre la población española en el año 2012. El grupo de enfermedades que experimentó un mayor incremento en el número de defunciones fue el de los trastornos mentales y del comportamiento, con un 12,2% más que en 2011.

Entre las personas de 25 a 34 años, según el INE, el suicidio fue la segunda causa de mortalidad, después de los tumores. Sin embargo, si analizamos exclusivamente los datos de los varones de ese grupo de edad, el suicidio fue la primera causa de muerte.

 

Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2014)
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2014)

El suicidio y los problemas psicológicos

La relación entre el suicidio y los problemas psicológicos, especialmente la depresión, es muy estrecha. Una gran parte de las personas que se suicidan tienen problemas de depresión, y casi la mitad de las personas con un diagnóstico de depresión, presentan ideas suicidas.

No podemos decir que exista una única causa para el suicidio, sino que hay muchos factores que entran en juego: personales, sociales, psicológicos.

Señales que alertan del suicidio

Si algún familiar, amigo o persona cercana muestra los siguientes síntomas, hay que estar alerta ante una eventual tentativa de suicidio:

  • Habla acerca de suicidarse, tiene ideas suicidas
  • Tiene problemas graves con la comida o con el sueño
  • Ha experimentado cambios radicales de conducta
  • Ha dejado de mantener contactos con amigos y actividades sociales
  • Pierde el interés en sus aficiones, el trabajo, la escuela, etc.
  • Se está preparando para la muerte, haciendo testamento y nombrando herederos
  • Se desprende de sus objetos de valor
  • Ha intentado suicidarse con anterioridad
  • Se expone a riesgos extremos innecesarios
  • Ha sufrido graves pérdidas recientes
  • Está preocupado por la muerte
  • Ha perdido el interés en su aspecto personal
  • Está abusando del alcohol o de las drogas

Mitos del suicidio: hablar del suicido incita a cometerlo

A pesar de los estudios realizados sobre el tema, sigue siendo un tema tabú. Hay una leyenda popular que afirma que hablar del suicidio puede provocar un contagio. La gente piensa que si no se habla de un problema, el problema no existe, y desaparece. Por ese motivo, y por otros de índole más oscura, los medios de comunicación suelen evitar hablar del suicido. Nada más lejos de la realidad. No hay nada más absurdo que decir que el suicidio se evita hablando de él. Actuando de ésta forma, impedimos cualquier posibilidad de cura, y agudizamos el problema. Está demostrado que hablar del suicidio alivia la tensión y reduce el riesgo de cometerlo.

Guía rápida de actuación con un suicida

Si hemos identificado a una persona que cumple varios factores de riesgo de los que se han mencionado anteriormente, estamos ante un patrón de riesgo alto de suicidio. Si además existe una planificación suicida, y esta persona ha ideado un método específico para quitarse la vida, y su estado de ánimo es depresivo grave, debemos tomar medidas urgentes:

– En primer lugar, es imprescindible acudir junto a la persona (acompañarle, nunca dejarle solo) a un centro sanitario (hospital) para que le realicen una evaluación psiquiátrica, y determinen si es necesario ingresarle, o bien es suficiente con la prescripción de fármacos y su control ambulatorio.

– Posteriormente, una vez estabilizado y siempre teniendo en cuenta los criterios marcados en el centro sanitario,  acudir a un centro de psicología para recibir apoyo con terapia psicológica.

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