Ejercicios de estimulación de la memoria contra el deterioro cognitivo

Los ejercicios de estimulación de la memoria previenen el deteriorio cognitivo en personas mayores. El deterioro cognitivo tiene distintas manifestaciones clínicas, alguna de ellas puede ser compatible con la demencia.

Existen una serie de ejercicios sencillos para llevar a cabo una labor de prevención primaria del deterioro cognitivo, y en los casos en los que éste ya ha aparecido, existen ejercicios cuya finalidad es la de recuperar funciones cognitivas y “frenar” el desarrollo de dicho deterioro.

Ante los primeros síntomas, es conveniente que un neuropsicólogo valore al paciente mayor. Posteriormente, dependiendo de la evolución del mayor, puede ser precisa ayuda sociosanitaria adicional.

“En el cuidado de las personas mayores en el hogar es muy frecuente observar ciertos problemas de memoria asociados de manera normal al proceso de envejecimiento. Sin embargo, es necesario prestar atención a estas situaciones porque pueden ser el comienzo de un proceso de deterioro cognitivo que desemboque en cuadros severos e, incluso, en demencia.

El deterioro cognitivo comprende varias fases: leve, moderada, severa y muy severa. “En todas ellas se produce una pérdida progresiva de funciones cognitivas que hacen precisa una intervención desde el punto de vista del cuidador”.

Existen una serie de ejercicios, “capaces de ser aplicados en cada fase” y que se distribuyen entre varios aspectos, entre los que están “el lingüístico, las orientaciones temporales y espaciales, de juicio práctico y de capacidad de abstracción, de memoria topográfica, y de memoria visual y auditiva”.

En fases leves, ejercicios complejos

[spacer size=”20″]Hay una serie de ejercicios “comunes a todas las fases, pero cuyo grado de dificultad tiene que ser progresivamente menor a medida que avanza el deterioro cognitivo en la persona”.

Así, “el mantenimiento de charlas con la persona mayor a partir de temas que sabemos que le gustan o que conoce bien, preguntarle acerca de acontecimientos que hayan pasado recientemente en su barrio o localidad, sobre fechas señaladas en el calendario, aniversarios de efemérides o de sucesos personales relevantes, o sobre el contenido de los encuentros con eventuales visitas”.

Para las personas que sufren éste deterioro, puede suponer una ayuda “leer las noticias del periódico, resumir el contenido de las mismas, emplear láminas temáticas, describir el contenido de fotografías de paisajes y elaborar historias a partir de imágenes”.

También existen ejercicios que trabajan especialmente el lenguaje y el razonamiento numérico, entre los que citó “los ejercicios de denominación de objetos, los de comprensión léxica (sinónimos y antónimos), repetición de frases, elaboración de órdenes simples y complejas, ejercicios de reminiscencias, de finalización de proverbios y refranes, y los clásicos de lectura, escritura y cálculo”.

Fases del deterioro cognitivo

[spacer size=”20″]“La primera fase, o fase leve, puede ser compatible con un alzhéimer incipiente. Se suelen registrar algunos olvidos respecto a lugares, denominaciones de los objetos, se extravían algunos objetos y se dan problemas de concentración y retención de contenidos vistos o leídos”. Una característica de esta fase es que la persona mayor suele negar estos déficits y, cuando se le señalan, “suele mostrar ansiedad e irritabilidad”.

En la fase moderada se aprecia “una disminución de la memoria a corto plazo, lagunas de la memoria personal, un mayor déficit de atención y mayores problemas para desempeñar tareas complejas”. A diferencia de la fase anterior, ahora, el mayor ya no muestra irritabilidad cuando se le hacen notar los fallos de memoria, sino que “reconduce su reacción a un comportamiento más lábil”.

En la siguiente fase, el mayor presenta olvidos de nombres o direcciones relevantes y desorientación temporal, aunque sí recuerda su nombre y el de sus allegados. Además, “manifiesta la pérdida de ciertas habilidades prácticas, aunque sólo necesita supervisión de sus tareas cotidianas, ya que mantiene un cierto grado de autonomía personal”.

En la fase grave, la persona mayor necesita asistencia en todas las actividades de su vida cotidiana. “Aunque recuerda su nombre, pueden olvidar fácilmente el de sus familiares más cercanos. Tiene una pérdida total de la orientación temporal y espacial, no recuerda acontecimientos o experiencias recientes y muestra cambios emocionales y de personalidad, con síntomas como delirios, ansiedad, agitación e, incluso, agresividad”. Es precisamente en esta fase donde el mayor puede presentar la abulia cognitiva, o “pérdida de la fuerza de voluntad para realizar tareas y aprender”.

En el estadio muy severo del deterioro cognitivo el mayor sufre una pérdida progresiva de las habilidades verbales, “hasta que no verbaliza y se manifiesta prácticamente con ruidos o sonidos inarticulados. También precisan atención constante, sufren doble incontinencia y una disminución continuada de las capacidades motoras -hasta que dejan de andar-. Todo ello se ve acompañado de síntomas neurológicos y corticales, en los que el cerebro se muestra incapaz de ordenar al resto de cuerpo cómo debe moverse”.

Fuente: www.noticiasmedicas.com

Imagen: Arvind Balaraman / FreeDigitalPhotos.net[divider top=”0″ style=”shadow”]

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