Como habíamos comentado en la Parte 1, en ésta Guía se anima a los psicólogos a comprender y reconocer las dificultades y problemas concretos que la población de gays, lesbianas y bisexuales puede sufrir. El objetivo es realizar una intervención psicológica adecuada y precisa con cada paciente.

Para ser exhaustivos sin extendernos demasiado, a continuación indicamos de forma resumida el resto de directrices planteadas en la Guía de la APA (Directrices para la Práctica de la Psicología con Lesbianas, Gays y Bisexuales -LGB-). El artículo original puede ser consultado aquí:


– Problemas relacionados con las normas diversas y contradictorias, los valores y las creencias que enfrentan las lesbianas, gays, bisexuales y miembros de grupos minoritarios raciales y étnicos.

– Influencia de la religión y la espiritualidad en la vida de las personas gays, lesbianas y bisexuales.

La espiritualidad y la religión puede ser una fuente ambivalente, compleja y dinámica. Mientras que algunas creencias religiosas son neutrales en cuanto a la orientación sexual, otras han condenado las tendencias sexuales apartadas de la heterosexualidad.

Los psicólogos deben entender el papel histórico y actual de la religión, su impacto en la población de lesbianas, gays y homosexuales. La mayoría de los clientes LGB que buscan apoyo psicológico tienen creencias religiosas que son incompatibles con su orientación sexual.

Diferencias de generación y edad entre lesbianas, gays y bisexuales.

Las diferencias generaciones determinan diferentes actitudes sociales hacia la sexualidad, las prácticas religiosas, etc.

Problemas específicos y riesgos que existen para personas LGB.

El estigma social asociado a la población LGB puede generar riesgos o presión sobre los jóvenes, ocasionando problemas para adaptarse a los comportamientos heterosexuales, por ejemplo ocultando su orientación sexual o evitando las interacciones sociales.

Las intervenciones del psicólogo pueden incluir estrategias psicoeducativas para ofrecer información precisa acerca de la orientación sexual.

– Problemas particulares que pueden padecer los gays, lesbianas y bisexuales con discapacidades físicas, sensoriales, cognitivas y emocionales.

Impacto del VIH / SIDA en la vida de las personas lesbianas, gays y bisexuales.

– Inclusión de la población LGB en los planes de educación y formación profesional.

La formación es un factor determinante para superar los prejuicios heterosexistas. Éste punto tiene dos vertientes, la primera es la formación que el propio psicólogo debe recibir para aumentar su compresión de la homosexualidad y la bisexualidad a través de la educación, la supervisión y la consulta; el segundo punto es la formación que el propio psicólogo ofrece a sus pacientes.

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