Parece una obviedad afirmar que el estrés puede hacernos más propensos a padecer enfermedades causadas por virus y otras infecciones, sin embargo, resulta difícil encontrar una justificación científica a este hecho.

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Imagen cortesía de FreeDigitalPhotos.net

 

Para empezar, no sería ético para la prueba poner a la gente a trabajar bajo un estrés extremo, exponiéndolos a infecciones peligrosas en el laboratorio. Sin embargo, algunos científicos han encontrado formas de estudiar el problema. Sus hallazgos muestran que la situación es más compleja que la afirmación de que el exceso de estrés puede destruir el sistema inmunológico.

Consecuencias del estrés

Según Jan Kiecolt-Glaser, psicólogo de la Universidad de Ohio, y pionero en este campo, las hormonas pueden expresar biológicamente nuestras emociones. Las hormonas del estrés son parte de la respuesta “luchar o huir”, que prepara a nuestro cuerpo para luchar contra un depredador con dientes de acero, o que nos ayudan a evitar un choque frontal con nuestro vehículo.

[quote style=”1″]el estrés crónico hace que sea más probable que la persona contraiga una infección, así como que las infecciones van a durar más tiempo y ser más graves[/quote]

Sin embargo, si el estrés se vuelve crónico, todos los días, el bombeo a nuestro torrente sanguíneo de hormonas, sin que se esté produciendo una situación de lucha o huída, no es bueno para el sistema inmunológico, y esto puede afectar a las respuestas a las infecciones, dice Kiecolt-Glaser.

Según la encuesta de la A.P.A. (2013), el 84 por ciento de los participantes informó de niveles de estrés iguales o superiores a los del año anterior, y sólo el 35 por ciento manifestó administrar bien su estrés.

La investigación realizada por Kielcot-Glaser y su equipo, ha demostrado que el estrés no suprime necesariamente el sistema inmune, pero obstaculiza la capacidad del cuerpo para responder adecuadamente a las infecciones.

En una investiación llevada a cabo por su equipo, demostró que las personas estresadas tardaban más tiempo en desarrollar anticuerpos protectores después de inyectarse una vacuna.

La conclusión a la que llegó Kiecolt-Glaser fue que “el estrés crónico hace que sea más probable que la persona contraiga una infección, así como que las infecciones van a durar más tiempo y ser más graves“.

¿Cómo evitar el estrés?

Kiecolt-Glaser  aconseja controlar el estrés a través de actividades tales como la respiración controlada profunda y el tratamiento terapéutico. Según un estudio publicado en abril de 2014, su equipo encontró que las supervivientes al cáncer de mama que practicaron estas medidas durante tres meses tuvieron niveles más bajos de moléculas inflamatorias, y dormían mejor que mujeres similares que no lo hicieron.

Asimismo, recomienda canalizar la energía a través de la actividad física, y tener más relaciones sociales.

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