TDAHEl diagnóstico del trastorno por déficit de atención e hiperactividad en niños (TDAH) está aumentando exponencialmente en los últimos tiempos. Desde nuestra experiencia clínica, hemos constatado como muchos niños que acuden a nuestra consulta están mal diagnosticados de TDAH, derivados en muchas ocasiones por los Departamentos de Orientación de los centros escolares.

Allen Frances, psiquiatra y presidente del grupo de trabajo del principal manual diagnóstico de trastornos mentales (DSM-IV) afirmó que el motivo por el que existen tres nuevas epidemias de trastornos infantiles, el TDAH, el trastorno bipolar y el autismo es el afán de las farmacéuticas por encontrar un nuevo trastorno y convertirlo en moda.

Hay tres nuevas falsas epidemias de trastornos mentales infantiles: TDAH, trastorno bipolar y autismo. Allen Frances, coordinador del DSM-IV.

Las causas del TDAH siguen siendo desconocidas. Se apuntan factores biológicos, orgánicos y genéticos discutibles, y también se hace referencia al entorno, sin que hasta la fecha se haya podido dar una respuesta satisfactoria al respecto. Por este motivo, se suele decir que las causas del TDAH son multifactoriales:

Genéticas. Factores hereditarios. El riesgo de padecer TDAH aumenta cuando alguno de los padres ya presentaba este trastorno.

Neurobiológicas. Fallo en el desarrollo de ciertos mecanismos cerebrales asociados al córtex prefrontal, que provoca un problema en el control de los impulsos e inhibición.

Ambiente psicosocial. La educación se descarta como origen del trastorno, aunque contribuye a agravar los síntomas.

Algunos estudios van más allá. Cuestionan no solo el exceso en el diagnóstico del TDAH, sino su existencia misma. Y no se trata de una visión catastrofista, o conspiranoica, acerca de las compañías farmacéuticas. La duda tiene carácter científico. Profesionales y servicios públicos de salud en España, entre los que destaca la Agencia Vasca de Tecnologías Sanitarias Osteba, ponen en entredicho la existencia de la hiperactividad como enfermedad, y se avisa sobre el uso creciente e indiscriminado de medicamentos para su tratamiento. Según el Informe de TDAH del Gobierno Vasco, hay que dar la importancia que se merece a la situación emocional del niño,  dándole la posibilidad de expresarse y ser escuchado terapéuticamente, así como a facilitar a los padres la comprensión del funcionamiento de su hijo, enriqueciendo la dimensión relacional e interactiva entre ellos. Respecto a los fármacos, este Informe indica que, sin negar su eficacia a corto plazo en la atenuación de los síntomas,  considera que no son necesarios en muchos casos. Tampoco deberían ser siempre el tratamiento de primera elección, ni por supuesto el exclusivo.

Los fármacos para el TDAH no son necesarios en todos los casos, ni deben ser el tratamiento de primera elección, ni el exclusivo. Gobierno Vasco, Osteba 2007/09.

El catedrático de Psicopatología y técnicas de intervención de la Universidad de Oviedo, Marino Pérez, en su libro “Volviendo a la normalidad”, afirma que el TDAH no existe. Según este experto, “la medicación es un dopaje, y el TDAH carece de entidad clínica”. Asimismo, indica que no existe ninguna condición neurobiológica ni genética identificada.

Por tanto, nos encontramos con un problema no solo por el diagnóstico excesivo de casos de trastorno de hiperactividad en niños, sino por el abordaje de su tratamiento. El tratamiento psicológico debería ser lo habitual, y los fármacos deberían ser empleados solo de forma excepcional, dados sus efectos adversos cardiovasculares, psiquiátricos y endocrinos, como alerta el Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea. Recomendamos a nuestros lectores la lectura y descarga de la guía del enlace anterior. Pero esta alerta no parte de España, sino que la misma FDA (Food and Drug Administration) de EE.UU. ha solicitado a los fabricantes que incluyan advertencias sobre los riesgos cardiovasculares y los nuevos síntomas psiquiátricos que los medicamentos recetados para el TDAH pudieran producir, habiéndose registrado informes de muerte súbita por infarto en niños menores de 18 años.

Según Mariano Pérez, la utilidad de la medicación “no es que corrija los supuestos desequilibrios neuroquímicos causantes del problema, sino que los efectos psicoactivos de la droga pueden aumentar la concentración”.

Después de toda esta información contradictoria, la pregunta lógica de unos padres cuyo hijo ha sido diagnosticado de TDAH sería ¿qué debo hacer?. Las perspectivas que se ofrecen, desde nuestro punto de vista, son dos: sucumbir a la tentación ofrecida por las compañías farmacéuticas, en forma de pastillas, encasillando el problema en una “diferencia cerebral” de mi hijo. O bien, por el contrario, afrontar la responsabilidad de la paternidad y buscar la causa del malestar del niño. Dedicar más tiempo a su hijo, y de una forma más sosegada. La atención y la actividad se pueden aprender y mejorar. Quizás este último punto sea el más complejo y difícil de llevar a cabo, pero sin duda, será el más gratificante y fructífero a largo plazo. Con ello no queremos decir que los medicamentos no deban recetarse nunca. Pero nunca deben ser la única opción, y nunca a largo plazo. Sólo para conseguir objetivos específicos, a corto plazo, y dentro de un programa de terapia psicológica global llevada a cabo por un Psicólogo clínico.

Si desea más información sobre el diagnóstico y tratamiento del TDAH, contacte con nosotros.

Lectura recomendada: Entrevista a Marino Pérez Álvarez

 – Revista Infocop. Consejo General de la Psicología de España. Número 67. Octubre-Diciembre 2014.

 – Gobierno Vasco, Osteba 2007/09.

– Servicio Navarro de Salud. Osasunbidea.

– García de Vinuesa, F. (2014): Volviendo a la normalidad. Alianza Ensayo.

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